Avui, 14 de juliol de 2026, volem dedicar un record a Carme Olària Puyoles qui va ser la primera Secretària de la Fundació Isonomia des de 2002 fins a 2014, a més d’una benvolguda amiga i una gran docent i investigadora de la Universitat Jaume I.
I volem recordar-la, precisament, amb les seues paraules que hem tret del seu llibre Del sexo invisible al sexo visible (2011).
En nuestra vida académica con frecuencia nos enfrentamos a títulos bibliográficos, conversaciones, conferencias, etc., que hablan de la “prehistoria del hombre” o de “la evolución u origen del hombre” y otras cosas parecidas; cuando protestamos, diciendo que también existieron mujeres, aducen que la palabra “hombre” se utiliza como “genérico”. Y nos preguntamos ¿por qué no usar como genérico además la palabra mujer?, la respuesta es sencilla, porque básicamente se la ha ignorado, no se ha tenido en cuenta. Deseamos pensar que probablemente no se ha hecho ni se hace con malicia, pero sí creemos es fruto y consecuencia de nuestra educación y cultura patriarcal de concepción creacionista, que tanto ha desestimado a las mujeres.
Así, en el siglo XVIII todos los humanos o animales racionales se integraron desde La Ilustración en un control global a través de una concepción religiosa de la Naturaleza, como “secreto plan del trabajo del Creador”. Por lo que el sueco Linneo estableció sus conceptos dentro de un Universo con leyes preestablecidas, como obra Dios, y será el hombre la criatura hecha a la imagen y semejanza de este Dios. Lo cual no es cierto en su totalidad si tenemos en cuenta los relatos bíblicos críticos que corresponden a la Biblia de Jerusalén en su traducción francesa, dirigida por l’Ècole biblique de Jèrusalem (Genèse, 26-27) donde se afirma que la mujer fue creada a la vez que el hombre. Esta primera mujer se llamó Lilith “…à l’image de Yahvé il le crea, homme et femme il les créa…”.
También existe una tradición talmúdica expuesta y desarrollada en un pasaje del libro kabalístico llamado “El alfabeto de Ben Sirah” correspondiente al siglo XI que recoge una serie de proverbios y parábolas doctrinales que tratan de las dificultades creadas por la coexistencia de dos relatos de la Creación, una, en que hombre y mujer son creados simultáneamente, se trata pues de una visión libre e igualitaria; y otra, en que después de las otras mujeres dadas a Adán, más de una veintena, finalmente fue creada de su costilla (parte esquelética sin ninguna relevancia, por cierto) una última mujer para Adán, que se llamó Eva; con el deseo de que ésta fuese más sumisa que las demás. A partir de entonces fue el hombre que dio el nombre a todas las cosas (Gange, 2001: 23-25).
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Pero a pesar de todo, no caeremos en el desaliento, porque las mujeres fueron el motor principal de la historia humana. Sólo es necesario demostrar incansablemente nuestro protagonismo histórico. Nuestra labor como mujeres conscientes, en cualquier campo del conocimiento, es no sólo impedir que las cosas queden como están, sino coadyuvar en la medida que podamos para que estos conceptos sean más amplios, y cuando menos se explique y evidencie el trascendental papel que tuvieron las mujeres a lo largo de nuestra evolución cultural.
En això estem, Carme. Seguim aquesta labor i et tenim en el record.
D.E.P. Carme Olària Puyoles (1944-2026)
Olària i Puyoles, Carme (2011). Del sexo invisible al sexo visible: Las imágenes femeninas postpaleolíticas el Mediterráneo peninsular [Castelló]: Servei d'Investigacions Arqueològiques i Prehistoriques, Diputació de Castelló.